Nací en Córdoba, Argentina, pero toda mi infancia transcurrió en Basavilbaso, provincia de Entre Ríos, lugar próximo a las tierras donde se radicaron mis abuelos cuando llegaron, a finales del siglo XIX, con la primera corriente de inmigrantes judíos que escaparon de la Rusia zarista. Tuve un abuelo rabino y padres lectores, especialmente mi padre, en quien vi por primera vez el gesto caviloso y distante que denotaba el hábito de meditar, con el libro en las manos, sobre el contradictorio corazón del hombre. Por él supe que las palabras no podían corromperse, no eran cosas. El mundo real era para vivirlo y la ficción para contarlo todo.
Bajo el feroz Proceso militar mi vida y la de mi familia peligraron y cuando preparaba mi exilio a México, el Gobierno Francés me otorgó la Beca de Investigación en Literatura 1977-1978, para trabajar en París en el Centro Internacional de Estudios Pedagógicos de Sèvres.
Asistí a cursos de literatura de Roland Barthes, de Hélène Gratiot-Alphandéry; participé en talleres con la escritora Jacqueline Held y me integré a trabajar en el CRILJ, Centro de Investigación en Literatura Infantil. En la Biblioteca Piloto de Petit-Clamart, La Joie par les Livres, dirigida por Genéviève Patte, participé en talleres de lectura con niños y adultos. Allí conocí la obra literaria de Maurice Sendak, Estados Unidos, quien en esos años estaba renovando la mirada sobre la literatura infantil y juvenil .de un modo inédito. Sendak me trajo aires de libertad desconocidos, entonces supe que estaba definitivamente instalada en el arte y que eso que me importaba era la literatura y su valor estético sin distinción de edades.
El CRILJ me nombró delegada para mi país y a mi regreso organicé un equipo de profesionales en el área. Con la llegada de la democracia fundé, en colaboración, el Centro de Investigación en Literatura Infantil y Juvenil, CEDILIJ, del cual fui Directora por dos períodos consecutivos, 1984-89 y 1990-94. La actividad del Centro fue intensa y reconocida primero en el país y luego en el extranjero.
Recibimos la visita de una delegada de la Organización de Estados Americanos, con sede en Washington y fuimos elegidos como el primer Centro de Documentación e Investigación en Literatura Infantil y Juvenil de Argentina. Nos otorgaron un subsidio en el año 1986 por el trabajo que hicimos de promoción de la literatura y la lectura. OEA, entonces, nos benefició con un segundo subsidio, año 1990, que permitió poner en marcha el Proyecto de Red de Centros de Documentación en Literatura Infantil. En ese período coordiné el Área de Investigación y Editorial, y dirigí en colaboración la Revista Piedra Libre de especialización en Literatura y Lectura; revista que contribuyó desde su fundación hasta nuestros días a formar un camino lector, difundir el libro de calidad estética, conocer la literatura de otros países, crear bibliotecas. En síntesis, formar lectores en diferentes rincones de América Latina y el Caribe. Dicté conferencias, seminarios, cursos; en Bogotá, Quito, Cochabamba, Caracas, y otros rincones del sur.
En 1988 fui invitada por el Gobierno de Noruega y la Universidad de Oslo al Coloquio Internacional de lo Maravilloso en Literatura. En 1989 la Universidad La Sapienza de Roma, Italia, me invitó al Coloquio Internacional de Educación Estética en Vivaro Romano, allí dicté una conferencia: Escribir: Viaje a la memoria y fue ése un momento de inflexión en mi camino como escritora.
Paralelo a mis actividades de formación de lectores por América Latina, trabajé como tallerista con el Plan Nacional de Lectura, Secretaría de Cultura de la Nación, viajé desde La Quiaca hasta Tierra del Fuego en la Patagonia austral, para seguir formando lectores. En esos años de intenso trabajo viajé de un país a otro, de un continente a otro, estuve en diferentes lugares, llevando libros de calidad estética, formando lectores, difundiendo la literatura. Las palabras en cajas viajeras desafiaron montañas y mares, comprometida como estaba con la ficción iba tejiendo mis propias palabras que guardaba en lo más inquietante de mi memoria.
Empezaron a publicarse mis primeros cuentos: El vuelo de Barrilete, Ed. El Ateneo, Buenos Aires, 1985. Después, publiqué Papá, mamá, me dan permiso, Ed. El Ateneo, Buenos Aires, 1989. En 1991 se editó Memorias de Vladimir, novela, Ed. Colihue, Buenos Aires, que fue galardonada con el White Ravens, 1992; Biblioteca Internacional de la Juventud de Münich, Alemania y ALIJA, Asociación Argentina de Literatura Infantil, Sección Nacional de IBBY. En 1990 fui invitada por OEA al Congreso Internacional de IBBY en Virginia, Estados UnidosE.E.U.U. a la reunión del Comité de la Red de Centros de Literatura Infantil y Juvenil, CEDOC-LI, OEA. Entre 1986 y 1995, participé con trabajos de investigación en congresos, coloquios, mesas redondas y seminarios internacionales, dicté conferencias, talleres de lectura y escritura en diferentes universidades y bibliotecas de América Latina y el Caribe, y también en Europa, siempre a través de la Red OEA.
En 1992 fui invitada por el la CERLALC, Centro Regional de Fomento de la Lectura en América Latina y el Caribe, de UNESCO, a la reunión anual como miembro del Directorio de la Red de Centros de Documentación en Literatura en Bogotá, Colombia. En 1995 por la Universidad de San José de Costa Rica al Congreso Mundial de Literatura Juvenil. En 1996 recibí la segunda Beca del Gobierno Francés de Perfeccionamiento, en París, trabajé con la escritora Janine Despinette en el marco del CIELJ, Centro de Investigación de Literatura Infantil, Charleville, Francia, miembro de la Bienal de Ilustración del Libro de Bratislava, Checoslovaquia. Ese año fui Jurado Internacional del Premio Octogonal de los mejores libros editados en Francia, París, 1996.
En 1997 gané la Beca del Gobierno de Canadá como escritora.
Colaboré en revistas nacionales, La Mancha de la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil Argentina, ALIJA, Sección Nacional de IBBY, en revistas internacionales: Revista de la AAL, Asociación Argentina de Lectura, Revista Latinoamericana de Literatura Infantil y Juvenil, International Board on Books for Young People, IBBY; Lectura y Vida, International Reading Association, IRA; El Chasqui, Centro Portales, Cochabamba, Bolivia, Revista del Centro de Propagación Patagónica de Literatura Juvenil, Univ. del Comahue, Patagonia; Parapara, Ed. Ekaré, y Cuentacuentos, Univ. de San José, Costa Rica. Colaboré con artículos en periódicos, La Voz del Interior de Córdoba, Argentina, Página/12, con narraciones, comentarios de libros y búsquedas de mi propio camino como escritora. Seguí escribiendo y publiqué la novela, Dimitri en la tormenta, Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1993, seleccionada por la Asociación Argentina de Literatura Infantil, ALIJA y por la Fundación de Lectura, Fundalectura, Bogotá, Colombia, entre los mejores libros para jóvenes.
Ese año murieron mis padres y entonces empecé a sentir cuán poderosa es la memoria; la herencia invalorable que ellos me dejaron: las historias del Talmud, de la Cábala y los relatos de sus propias vidas. Desde entonces cuando escribo no hago otra cosa que recordar.
La primera historia que mi padre me leyó de niña y que la niña reclamaba cada noche fue El cuento del pajarito, Ed. Colihue, Buenos Aires, 1995. También se editó El árbol de los flecos, cuentos, Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1995, que recibió la distinción del White Ravens, 1996, de la IJB, Biblioteca Internacional de la Juventud de Münich, Alemania. Publiqué después ¡Blum! el peluquero. Ed. El Quirquincho, Buenos Aires, 1996. En 2000, ¡Blum!, cuentos, Ed. Alfaguara, Buenos Aires.
Los viajes, el trabajo vivencial, visceral que desarrollé siempre con la literatura de calidad estética, fueron factores decisorios de mi enriquecimiento literario, verdadera lección de vida que me ha llevado a concentrarme más en la escritura en los últimos años, desafiando las durezas de la realidad de mi país. En este momento sigo dictando talleres de escritura y lectura que me ayudan a sobrevivir. Recibí la Mención Especial del Premio Mundial de Literatura José Martí, 1997, por el conjunto de mi obra. Fui distinguida en varios concursos de cuentos con menciones, entre otros, otorgado por la Comisión de Mujeres Israelitas Argentinas, Segundo Premio, cuento, El Golem. En enero de 2000, finalista del Premio Mundial de Literatura Infantil Apel Les Mestres, de la Ed. Destino, Barcelona, España, Tan lejos, tan cerca, editado recientemente en un volumen con toros cuentos como Un golpe de buena suerte,ediciones e.d.b , Septiembre 2006. Otro libro para niños acaba de editarse El señor de los globos publicado por Ediciones Educando, Córdoba, Argentina, septiembre 2006. En 2001 publiqué Letargo, Ed. Norma, Finalista del Premio Mundial de Literatura Rómulo Gallegos, 2001. Letargo ha sido traducida al inglés, y ha suscitado mucho interés de la crítica literaria. En septiembre de 2001 publiqué la novela El arresto, Ed. Norma, Buenos Aires. Como traductora publiqué la versión en español de Une petite flamme dans la nuit, François David, Bayard Presse, París, 1998. En 2004 publiqué la novela Complot, Ed. Norma, Bs As; he sido finalista del Premio Internacional Grinzane Cavour-Montevideo 2005.
Letargo, El Arresto y Complot, se publicaron en un solo volumen como Trilogía de Entre Ríos, Grupo Editorial Norma, Bs As, febrero de 2006 y simultáneamente The University of New México Press, Estados Unidos, la publicó en inglés como The Entre Ríos Trilogy. Actualmente se traduce al italiano, al alemán y al francés.
He sido invitada por diferentes universidades de Estados Unidos a dictar conferencias, durante los meses de febrero y marzo de 2007, en la Universidad de Lousiville, Kentucky, en la Universidad de Reno, Nevada y en la Universidad de Virginia y sigo mi vida de escritora nómada en la convicción de que la ficción fortalece mi existencia.
Recibí en junio de 2007, la Beca Guggenheim en reconocimiento a mi trayectoria como escritora.
La memoria, la búsqueda de mis orígenes, la tolerancia, el respeto por los derechos humanos, han sido mis preocupaciones vitales en estos años y lo siguen siendo. Para cerrar este relato de vida, quiero decir que estoy convencida de que en un mundo incierto como el que vivimos, donde las palabras han sido desgarradas de su sentido por la violencia y el abuso de la estupidez humana, escribir y leer desde las razones literarias expuestas en este relato personal, seguirán siendo los actos que justifiquen mi paso por la vida.
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